NO SABÍA QUE PONERME Y ME PUSE FELIZ

Tal vez no lo sabías, pero nuestra forma de vestir puede decir mucho sobre la forma en que nos comportamos y los hábitos que tenemos.

No es lo mismo vestir para el trabajo, que vestir para una fiesta con tus amigos. A continuación, te presentamos cinco cualidades que te harán reconocer cuándo y cómo vestirte casual o formal.

  1. Viste con un objetivo en mente. Al ir de compras y elegir tu ropa por la mañana, piensa en los objetivos de tu vida. Si lo que quieres es que te perciban como una persona madura y profesional, comprar ropa muy juvenil o demasiado casual sería algo incongruente. ¿No crees? 
  2. Domina el lenguaje de los colores. Estudia la psicología de los colores. ¡Te ayudará mucho más de lo que crees! Por ejemplo, si asistes a una junta de trabajo, no deberías vestir de rojo, pues podrías parecer una persona agresiva y a la que le gustan las confrontaciones. Si usas azul comunicarás confianza y liderazgo.
  3. Juega con las texturas. Cada textura evoca sensaciones diferentes en los demás. Las telas pesadas pueden hacerte lucir más profesional, al contrario, las telas con encajes o transparencias podrían proyectar una apariencia casual. 
  4. Conoce tu tipo de cuerpo. Dos personas pueden utilizar el mismo pantalón y no lucirlo igual. Todo dependerá de su tipo de cuerpo. No te dejes llevar por la moda: aprende a elegir las prendas que te favorezcan. 
  5. Pon atención a los detalles. Una camisa bien planchada, una corbata con el largo correcto, unos pantalones con los pliegues bien definidos o unos zapatos bien lustrados hablan bien de ti. Si eres capaz de cuidar los detalles, darás la impresión de que puedes llevar las riendas de un negocio.

Recuerda vestir para el trabajo que quieren, no para el que tienes.