Como cuidar la línea en diciembre

Estamos iniciando el mes de diciembre. Una de las épocas más lindas del año, pero que sin lugar a dudas representa un gran reto de control ante las miles de tentaciones que se presentan.

No se trata de limitarnos, porque al final nos vamos a sentir frustrados y el punto de esta época es disfrutar. La palabra que debemos tener presente es: moderación.

El truco está en encontrar la forma de balancear las tentaciones con la prudencia. Encontrar el equilibrio entre la displicencia y la rebelión cuasi adolescente de la indulgencia en exceso y el comportamiento antisocial austero casi de ermitaño. El primer paso es dejar de usar la frase “la vida es corta… y me lo merezco esta vez” y mejor pon atención a las tentaciones de esta época que más te emocionan.

A continuación te presentamos 8 formas en que te será más fácil tomar decisiones saludables:

  1. ¡Prioridad al sueño!

Ya entendí. La vida tiene que seguir, especialmente durante las fiestas, pero sacrificar el sueño hace que tu “ser del mañana” tome decisiones poco sanas. Estarás cansado, necesitas un “empujón”, de azúcar y café. Además, cuando no duermes lo suficiente, tu cuerpo produce más grelina, que es “la hormona del hambre”. La grelina hace que se te antojen los dulces. En contraste, si duermes los suficiente, el sueño hace que tu cuerpo produzca más leptina. La leptina te ayuda a sentirte lleno.

  1. Cuando te caes del caballo de la condición física, regresa como un jinete más informado.

Todos nos caemos. Caerse es parte ser humano. La pregunta no es ¿me caeré? La pregunta es: “cuando me caiga, ¿qué tan rápido puedo corregir el rumbo y qué puedo aprender de esta experiencia?” Caerse puede destruirte o hacerte más fuerte. Aprende de cada experiencia. Regresa a tu caballo tan rápido como te sea posible. Regresa como un jinete más informado. No te hagas bolas. Una galleta no es lo mismo que cinco galletas. Faltar a un entrenamiento no es lo mismo que faltar a tres.

  1. No dejes que tus “reglas cambien”.

Durante las fiestas, los días largos llenos de compromisos (especialmente en los climas fríos y oscuros) resultan estresantes para el cuerpo y la mente. Para prosperar se necesitan mejores decisiones nutricionales, no peores.

Es bastante difícil motivarse para ir al gimnasio y tomar decisiones saludables cuando todo fluye pero imagínate cuando al cuerpo le faltan vitaminas y minerales, como cuando sobrevive a base de alcohol y los dulces sobrantes de Halloween.

Por ejemplo, las deficiencias en vitamina D contribuyen al dolor crónico, a las enfermedades de los riñones, a la osteoporosis, a la irregularidad de las tiroides, y afecta la visión y el oído. ¿Quién necesita dolores crónicos o irregularidades en la tiroides (es decir estar exhausto) cuando se trata de sobrevivir a la navidad con la familia?

Puedes ser flexible y disfrutar pero los alimentos con azúcar y poco nutritivos tienen que limitarse, no pueden tomarse todo el tiempo. Cuando sea posible, llena tu cuerpo con los nutrientes que necesita para ser mejor, sólo entonces vas a poder tener la oportunidad de tener la energía para ir al gimnasio y disfrutar las reuniones sociales.

  1. Que tus elecciones sanas sean convenientes y las no sanas inconvenientes.

Arma un plan que te permita tener opciones convenientes, como tener a la mano fruta para el desayuno y sacar tu ropa para el gym antes de meterte a la cama, y que las no sanas sean inconvenientes como tirar todos los dulces del Halloween.

  1. Preparación, preparación y más preparación.

Por supuesto que vas a estar muy ocupada para entrenar si no te haces el tiempo para ello. Programa tus entrenamientos, búscate a un amigo para el ejercicio, camina a la hora de la comida.

  1. Cuando no tengas como ir al gym, haz ‘trampitas’

Cuélgate de esas actividades que ya de por sí realizas o tienes que realizar. Convierte el paseo diario del perro en un entrenamiento y camina durante tus juntas telefónicas. Algo de movimiento SIEMPRE será mejor que nada.

  1. Hazte cargo de que no a todos les encantarán tus decisiones sanas… ¡y no a todos les importa!

Olvida esa necesidad de que debas “caerle bien” a todos. Tómalo con orgullo. Claro, tu amiga del trabajo llevó un pastel, pero no tienes que comerte una gran rebanada para que esté contenta. Trata de darle una mordida y deja lo demás. O dile, “Gracias, me encanta tu detalle, pero creo que voy a optar por algo más sano”. No a todos les vas a caer bien o van a aprobar tus elecciones saludables, pero no importa. Tú decide quiénes son las personas en tu vida que vas a respetar. Preocúpate por lo que dicen, pero decide por ti y para tí.

  1. No importa lo malo que haya sido tu día, tu semana, tu mes… lo que más importa es tu entrenamiento.

El estrés de las fiestas de fin de año hace que entrenar sea MÁS importante, no MENOS importante. Programa tu tiempo y recuerda que moverse algo es mejor que nada. ¿Que sólo tienes 10 minutos? Genial. MUÉVETE. Cuando te falte motivación, trata de hacer algo por 10 minutos. Si paras después de eso, no hay problema… por lo menos hiciste algo. Así que lo más probable es que si ya iniciaste, seguro continuarás.

Mientras mejor condición tienes, tendrás mejores herramientas y fuerza funcional para sobrevivir los subibajas de cada día. Muévete todos los días, en especial durante las fiestas, eso debe ser innegociable. Traza expectativas realistas, pues esas serán las semillas de la felicidad. Toma en cuenta que noviembre y diciembre son meses “malos para la salud”. Son a menudo oscuros, fríos y llenos de compromisos. En lugar de despertarte sorprendida y frustrada por ello, planea mejor tus días. Cuando elijas algo que no es tan saludable, aprende de la experiencia y corrige tu curso tan pronto como sea posible. Un estado mental en el que te enfoques a crecer será la manera de sobrevivir, y quizá hasta florecer, esta temporada de fiestas.